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Ascendente oposicion Medio-cielo

El umbral por donde entras y la cima a la que subes se encaran de extremo a extremo del eje. El horizonte que asciende en tu carta, esa primera piel con que llegas a cada habitación, queda enfrentado al meridiano por donde despunta tu vida pública, la dirección que tu trabajo señala. La manera en que apareces y el rumbo hacia el que trepas se reclaman cuentas, cada cabo señalando lo que al otro le falta. A ti te toca lidiar con ello a diario: te reconoces en ese tira y afloja entre cómo te presentas en la puerta y hacia dónde apunta, allá arriba, lo que haces de cara a todos, como si la entrada y la altura nunca terminaran de mirar al mismo sitio.