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Ascendente sextil Fortuna

Hay un terreno llano a un paso de la puerta por la que sales a recibir el mundo. La Parte de la Fortuna, ese punto que se calcula entre tu horizonte, tu Sol y tu Luna para marcar dónde el andar se reúne sin tropiezo, se tiende en buen ángulo al grado que asciende en tu carta. Queda disponible, sin obligarte: si lo recoges al llegar, tu manera de aparecer da con un cauce más suave y las cosas se asientan por sí solas. No te lo regalan; tienes que dar el paso de tomarlo. Pero cada vez que lo haces, el primer contacto contigo tiene aire de bienvenida holgada, como cruzar el umbral de un cuarto que alguien ya dejó templado para ti.