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Ascendente sextil Mercurio

Hay un cuaderno abierto sobre la mesa del recibidor, y solo te falta echar mano del lápiz. Mercurio, esa agilidad que enhebra ideas y da con la palabra justa, tiende un buen ángulo al horizonte por donde asciendes en tu carta. No se escribe por su cuenta: depende de que tú decidas tirar de la curiosidad, de que sueltes la pregunta a conciencia al cruzar el umbral. Cuando lo haces, tu modo de aparecer gana chispa, una destreza para tender puentes con quien acaba de entrar. El ingenio queda disponible como ese lápiz bien afilado junto a la puerta, a la espera de que lo tomes para presentarte con más claridad y menos rodeo.