Lo que ya sabes hacer aguarda a un paso de la puerta por la que sales al mundo. El Nodo Sur, ese eje calculado que apunta el terreno familiar de donde vienes y no un cuerpo con masa, se tiende en buen ángulo al grado que asciende en tu carta. Queda disponible, sin atarte corto: si recoges esa destreza antigua al llegar, tu manera de aparecer gana un apoyo conocido, un suelo firme bajo la suela. No te arrastra hacia atrás; tienes que decidir tomarlo con medida. Cada vez que echas mano de ese oficio de antes al cruzar el umbral, el primer contacto contigo trae la calma de quien ya pisó mil veces ese camino.