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Ascendente sextil Venus

Hay un ramo recién cortado en el recibidor, a la espera de que alguien lo ponga en agua. Venus, esa sensibilidad para la belleza y el trato amable, tiende un buen ángulo al horizonte por donde asciendes en tu carta. No se coloca por su cuenta: depende de que tú decidas cuidar el gesto, de que dejes asomar a conciencia el encanto al cruzar el umbral. Cuando lo haces, tu modo de aparecer gana gracia, una calidez que el otro recibe como una mano tendida sin segundas. El buen gusto queda disponible como ese ramo junto a la puerta, a la espera de que lo tomes para presentarte con más dulzura y menos sequedad en el primer trato.