Una piedra labrada puesta como primer escalón de una escalera todavía sin terminar. Con Capricornio en la cúspide de tu casa 1, la puerta por la que llegas al mundo tiene gravedad, oficio, una postura que el tiempo ya empezó a curtir aunque seas joven. La gente percibe primero tu seriedad serena, la manera medida de hablar, los ojos que evalúan antes de prometer. Tu presencia se gana, no se regala, y eso a veces se confunde con frialdad. La invitación es dejar ver al niño o niña que aún ríe dentro. Construye despacio la confianza con quienes te rodean, pero no encierres tu calidez tras la fachada del oficio. El monumento más sólido todavía respira por dentro.