Una mesa redonda con tres sillas y una conversación apenas comenzada, té por servir. Tu casa 3 tiene la firma de Libra, y tu manera de pensar se afina en el diálogo equilibrado. Tu mente trabaja mejor con un buen interlocutor; en soledad las ideas se vuelven menos nítidas. Eliges palabras con tacto, te interesan los matices, sabes presentar dos lados de un asunto con elegancia. Se nota que conversar contigo es gratificante. El peligro es no decir nunca lo que de verdad piensas por miedo a romper la cortesía. Aprende a tomar partido. Una opinión propia bien planteada vale más que diez frases finas en las que todos los presentes acaban un poco más confundidos sobre lo tuyo.