Una pista de baile vacía y el primer paso lanzado antes de que arranque la música siguiente. Con Aries en la cúspide de tu casa 5, tu zona de juego se enciende con valentía, con primeros gestos, con la voluntad de proponer una aventura amorosa o creativa sin esperar permiso. Eres quien invita a jugar, quien lanza la apuesta, quien empieza el flirteo en una mesa donde nadie se atrevía. La gente percibe tu chispa lúdica y tu apetito por los enamoramientos rápidos. El riesgo es perseguir tantos comienzos que ninguno llegue a la segunda cita. Aprende a quedarte un rato más en el juego. La obra que vale la pena nace de una chispa que decidiste cuidar, no de la prisa por encender la siguiente.