Un atril pequeño con un cuaderno de bocetos abierto, los lápices afilados con cuidado y una taza de té al lado. Con Virgo en la cúspide de tu casa 5, tu zona de juego pasa por el oficio, por la práctica diaria, por el placer real de afinar un detalle. Disfrutas mejorando, te enamoras de personas competentes, eliges aficiones que tienen técnica que aprender. La gente percibe que tu juego no es perezoso. La invitación es dejar entrar también la torpeza alegre. Tu disfrute crece cuando aceptas dibujar mal a propósito un domingo, cantar afinando regular, equivocarte en el baile sin corregirte. La maestría llega de todos modos; el juego sin permiso de error termina cansando antes a la mano que lo sostiene.