Las casas de piedra del campo se levantan sobre cimientos hechos por canteros que solo conoció el padre del abuelo; quien vive ahí dos generaciones después se apoya en un trabajo que nadie le firmó y aprende, sin que se lo digan, que el peso de su propio techo viene de muy abajo. El Fondo del Cielo (Imum Coeli) es el ángulo o punto inferior del mapa, no la cúspide de la casa 4; en Capricornio señala un sustrato familiar de responsabilidad heredada, con linajes de oficio, con figuras de origen que sostuvieron mucho antes de permitirse disfrutar nada. Saturno asoma aquí por la raíz de tu mapa, y eso quiere decir que la casa de origen valoraba la solidez, el deber, la palabra cumplida, y probablemente dejaba poco aire para la ligereza, para el juego sin propósito. Tu intimidad hereda esa columna: te tranquiliza una casa bien organizada, te desestabiliza el caos doméstico que se alarga. Lo que pesa no es la seriedad que mamaste, que también te volvió alguien en quien los demás se apoyan. Es confundir el aguante con la única forma de estar en casa, posponer una y otra vez el rato en que también tú podrías descansar entre tus paredes sin sentir que estás fallando a alguien. La columna que sostiene el techo también necesita que alguien la mire, que le pase aire. ¿Quién cuida, hoy, de la persona que en tu hogar sostiene a todas las demás? Si la respuesta tarda en aparecer, ya sabes por dónde empezar.