El muro que aguanta y el sitio donde la vida te cuaja están tallados en la misma piedra. La Parte de Fortuna, ese punto que tu carta levanta con el Sol, la Luna y el Ascendente, ocupa el mismo grado que Saturno: tu bienestar y la disciplina que da forma se asientan en un único cimiento, vaciados de la misma roca. Floreces con el tiempo, prosperas en lo que se levanta despacio, en el oficio de años, en la palabra que cumples. Tu satisfacción no es de fuegos artificiales, es de obra que sigue en pie y suelo firme bajo las botas. Cuídate de exigirte tanto que aplaces el bienestar para un después que no llega nunca, como si la dicha hubiera que sudarla siempre.