Pisas a fondo el deseo y, en el mismo segundo, el sitio donde de verdad floreces te clava el freno desde otro lado. La Parte de Fortuna, ese punto que tu carta levanta a partir del Sol, la Luna y el Ascendente, se cuadra con Marte en ángulo recto: el impulso quiere lanzarse cuesta abajo, lo que prospera en ti reclama otro ritmo, y de ahí has aprendido a pelear por tu propio bienestar. Cuántas veces forzaste la marcha justo donde la vida cuajaba sola, empujando contra tu satisfacción como si fuera un obstáculo. De tanto frenazo se te templó un coraje que sabe cuándo soltar el pedal. Lo descubres cada vez que el ansia choca con lo que ya te sostenía.
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