En una punta del eje la cabeza quiere diseccionarlo todo; en la otra descansa el sitio donde la vida te cuaja sin tener que justificarse ante nadie. La Parte de Fortuna y Mercurio quedan frente a frente, y cada cara reclama a la opuesta: el pensamiento ordena tu bienestar, y el bienestar le recuerda al pensamiento que hay cosas que no se razonan, se sienten y ya. Analizas hasta deshilachar lo que prosperaba en ti; otras veces el florecer hace callar a la mente y te quedas sin saber qué hacer con tanto silencio. Visto de lejos, pensar y estar bien beben del mismo pozo. Tu juicio, ya con horas de vuelo, los sienta a la misma mesa.