En un extremo Plutón empuja por derribar y volver a levantar; en el otro reposa el sitio donde la vida te cuaja sin tanto incendio. La Parte de Fortuna y Plutón se plantan en polos opuestos, y ninguna existe sin su contraria: tu intensidad remueve tu bienestar, y tu bienestar le suplica que no arrase lo que ya prospera. Demueles con tantas ganas que pierdes la satisfacción que ya tenías; otras veces el florecer te lima el filo y lo echas de menos. Puestos cara a cara, transformar y estar bien brotan de la misma raíz. Tu fuerza, ya fogueada, sujeta las dos puntas hasta que la intensidad deja de devorarte la dicha.