La mesa puesta para más comensales de los que esperabas, y aun sobra silla. La Parte de la Fortuna no es un astro, sino un punto que tu carta calcula desde el Sol, la Luna y el Ascendente para marcar dónde la holgura te sale de fábrica. Júpiter la toca de sextil, un ángulo cordial que deja su generosidad al alcance del brazo. No te llueve sola: cuando te asomas a pedir un poco más, el sí aparece sin que tengas que insistir, la puerta cede al primer empujón. Lo recoges tú, a propósito, y en ese gesto el margen se ensancha justo en la parcela donde las cosas ya te salían fáciles. Ahí Júpiter te da permiso para querer de sobra.
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