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Quiron sextil Fortuna

Quirón, ese punto donde la herida se hizo maestra, se ofrece en buen ángulo a la Parte de la Fortuna, ese lugar calculado entre Sol, Luna y horizonte donde la vida se acomoda sola. A sesenta grados queda un manantial al alcance de la mano, pero no viene a buscarte: tienes que tender el brazo. Si recoges la vieja llaga cuando pisas terreno blando, tu modo de curar halla un cauce que cala sin doler. La puerta está entornada, no abierta de par en par. Cada vez que arrimas el dolor antiguo a ese remanso, algo brota que cierra la marca sin aspereza, y basta empujar un poco para que el agua corra.