La Parte de la Fortuna, ese lugar calculado entre Sol, Luna y horizonte donde lo bueno sale solo, llega a ciento veinte grados del Nodo Norte, ese eje calculado que marca la dirección de tu crecimiento y no un astro con cuerpo. El sitio donde la vida te corre fácil ya viene integrado en el cauce de tu avance, sin que tengas que empujar nada. Sueltas el aire y el camino responde, los dos del brazo apuntando hacia delante. El remanso y el rumbo se entienden sin discutir. En esa parte de tu carta crecer va cuesta abajo: lo que te sale solo y hacia donde tiendes caminan juntos, y avanzas con el viento empujando por la espalda.