La Parte de la Fortuna, ese lugar calculado entre Sol, Luna y horizonte donde lo bueno sale solo, llega a ciento veinte grados del Nodo Sur, ese eje calculado que marca el terreno conocido de tu pasado y no un astro con cuerpo. El sitio donde la vida te corre fácil ya viene integrado en esa destreza de siempre, sin que tengas que forzar nada. Sueltas el aire y el gesto antiguo responde, los dos del brazo sobre suelo que has pisado mil veces. El remanso y el oficio familiar se entienden sin discutir. En esa parte de tu carta tu alivio se apoya en lo que ya sabes, y descansas con la soltura de quien se conoce el camino de memoria.