Un río subterráneo mueve la rueda del molino arriba sin que nadie lo vea correr bajo tierra. La Parte de la Fortuna es el punto que tu carta deduce del Sol, la Luna y el Ascendente para señalar dónde la vida te sale firme, no un planeta. Plutón la halla en trígono, el ángulo más franco, y su intensidad baja a tu terreno callada y constante. La hondura acude sola, la fuerza de fondo llega sin estruendo, lo que renuevas desemboca donde las cosas te salen redondas. No fuerzas ese magnetismo, lo habitas, y tu modo de estar en el mundo lleva el peso sereno de quien transforma cuanto toca sin levantar nunca la voz. Plutón te da poder que no necesita demostrarse.