Tiras hacia el horizonte y un viejo dolor te frena el tobillo en el mismo paso, los dos empujando en cruz desde sitios distintos. Quirón y Júpiter se cuadran en tu carta: el centauro lesionado quiere encogerse, la fe quiere lanzarte lejos, y ese desgaste sostenido es lo que te dio forma. Creíste en grande con la herida abierta, prometiste mientras cojeabas, y cada vez la esperanza chocó contra lo que aún arde. Ese choque labra una sabiduría que no le sale a nadie sin grieta. Lo que sostiene hoy tu fe no es un suelo cómodo: es la viga que ese roce colocó a contrapeso. Construir sentido te cuesta, y por eso pesa de verdad cuando lo das.