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Jupiter oposicion Lilith

Una mano tuya se abre de par en par para caer bien; la otra se cierra sobre lo que jamás piensa agradar a nadie. Júpiter y Lilith se plantan en los dos extremos del eje y se sostienen la mirada, y cada polo solo cobra sentido por el contrario. Tu sed de horizonte tropieza con la parte que no piensas domesticar, y lo indómito se afila justo contra tu hambre de aprobación. Hay días en que sonríes de más para que te quieran, y días en que algo crudo te rompe la sonrisa. El espejo te pide los dos voltajes a la vez. Maduras cuando dejas de coronar el polo cómodo y lo pones a pesar contra el que muerde.