Júpiter mira de frente a tu Nodo Sur desde el Nodo Norte, las dos puntas del eje tirando como un sube y baja que nunca se queda quieto. La fe ancha empuja hacia lo nuevo mientras el suelo conocido te reclama de vuelta a la abundancia de siempre. Cada extremo le da sentido al otro: tu optimismo se desborda hacia delante y el hábito lo recoge, el hábito te encoge y la promesa lo vuelve a abrir. Días en que la confianza fresca te lanza lejos. Días en que el puerto sabido te ata corto. El espejo te pide soltar amarras sin negar de dónde vienes.
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