Quieres edificar un sistema enorme y, en el mismo aliento, volar el de ahora porque te queda estrecho. Júpiter sostiene la visión que abarca; Urano, justo enfrente, es el rayo que parte el cielo sin avisar. Se acusan mutuamente: el visionario llama cobarde al rayo, el rayo llama ingenuo al visionario. Tus colegas prudentes nunca saben por dónde vas, y los radicales te ven demasiado soñador. Los dos puntos son tuyos de pleno derecho. Aprendes a usar el rayo para abrir la brecha y la visión para sostener lo que la brecha dejó al aire. El rayo a solas es estruendo. La visión a solas se queda en teoría de pizarra.
Tu privacidad
Usamos analítica para entender qué contenido te resulta útil y mejorar Sidellia. Sin publicidad ni perfiles publicitarios. Puedes rechazarla y seguirás teniendo todas las funciones.