Júpiter corre en trígono con tu Nodo Sur, y la fe que ya traes resuelta baja como agua que conoce su cauce hacia ese extremo del eje que el cuerpo pisa de memoria. El optimismo, el buen perder, la perspectiva amplia te llegan sin forzar nada. Recurres a ese pozo siempre que alguien necesita ánimo, y sale entero, sin que tengas que tirar de él. La gracia es genuina y el clima es amable, ahí está el riesgo: te acomodas tanto en la abundancia conocida que dejas de prestarla al rumbo nuevo. Bien usada, esa fe vieja es combustible; mal usada, ancla.