Una visión te atraviesa, baja hasta el suelo y sale del otro lado convertida en algo que mueve estructuras de verdad. En ti la fe que se expande y la fuerza que excava son un mismo clima, trígono de Júpiter y Plutón, y de ahí te sale una autoridad que nadie te enseñó. La gente te sigue cuando hablas porque intuye que tus palabras vienen del subsuelo y no de la superficie. Te mueves con soltura donde se reparten recursos y vidas: empresas, instituciones, movimientos enteros. El bache no es la fuerza. Es creer que tu visión honda nunca pide revisión porque la potencia siempre te avala. Cuestiónate también cuando todo te sale fácil. Ahí madura tu don.