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Lilith cuadratura Venus

Tu deseo de gustar quiere quedar bien y un apetito que no domesticaste se atraviesa, empujando hacia lo crudo, y de ese tirón cruzado sale tu manera de querer. Lilith y Venus se enganchan en escuadra, en pleno ángulo de noventa grados: el encanto que busca aprobación y lo salvaje que no se endulza tiran cada uno por su lado y se desgastan sin tregua. Has amado con el deseo desnudo asomando, gustando mientras algo en ti rompía la dulzura esperada. Pesa, y de ese desgaste sale una manera de querer que nadie cultiva si solo amó para agradar. Tu intimidad se construyó en cada vez que lo indómito desbordó la cortesía, y por eso lo que ofreces sabe a verdad.