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Lilith en Capricornio

En las cortes medievales hubo reinas regentes que, muerto el rey, tomaron el gobierno y se negaron a soltarlo cuando el heredero ya tenía edad de mandar. Los cronistas las llamaron usurpadoras. Los archivos modernos muestran otra cosa: reinos enteros sostenidos por su mano firme contra el deseo del consejo, que prefería verlas un paso atrás. Tu Lilith en Capricornio lleva esa misma cualidad. Lilith no es un cuerpo material que figure en ningún catálogo, sino el apogeo de la Luna, el punto donde su órbita se aparta más lejos: un lugar calculado en el mapa, no un astro que se pueda pesar, y por eso marca lo que en ti se niega a plegarse a un orden que no contaba tu peso. Aquí lo que no se domestica vive en la autoridad, la estructura, la figura paterna o sistémica: una negativa a plegarte a un orden que no contaba tu peso, a aceptar una jerarquía que te asignaba de antemano un lugar secundario, a pedir permiso para mandar en lo que ya estabas gestionando sola. Aprendiste pronto que tu seriedad incomodaba donde se esperaba que cedieras. El nudo no es la dureza. Es confundir tu legítima autoridad con la obligación de no soltar nunca el bastón, como si descansar fuera abdicar. Mandar también admite reposo. Mira qué decisión tuya puedes tomar esta semana sin pedirle confirmación a la voz interna del consejo.