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Lilith en Geminis

En los cajones de las escritoras del siglo diecinueve quedaron cartas que nunca se publicaron en vida, y en ellas aparece lo que la prosa pública jamás les permitió: opiniones afiladas, deseos no autorizados, dudas teológicas que habrían arruinado una carrera. Ese archivo paralelo, guardado bajo llave, era el único sitio donde podían pensar sin filtro. La voz entera vivía ahí, en tinta privada. Tu Lilith en Géminis marca esa misma zona. Lilith no es un cuerpo que orbite la Tierra, sino el apogeo de la Luna, el punto más lejano de su recorrido: un lugar que se calcula en el mapa, no un astro que alguien haya fotografiado, y nombra esa parte tuya que se guarda y no se entrega a la conversación de todos. Aquí lo que no se domestica vive en las palabras: un pensamiento que la mesa familiar no quiso oír, un humor más oscuro o más sexual de lo esperado, ideas que callas porque sabes que rompen el clima de la sala. Aprendiste pronto a editar tu habla en presencia de ciertas figuras. El nudo no es tu lengua afilada. Es tratar ese archivo privado como un destino de silencio, no dejar salir nunca lo que ya está pidiendo aire bajo la tapa del cajón. Decir en serio lo que piensas también es un derecho tuyo. ¿Qué cosa que ya estás pensando puede salir esta semana de tu cuaderno secreto a una conversación de verdad?