Una parte de ti se quiere despegar hacia la libertad pura y la distancia; otra guarda el deseo que no se deja arrancar del cuerpo. Urano y Lilith se estiran hacia lados contrarios del eje y aun así no se sueltan, cada uno anclando al otro: tu ansia de soltar amarras tropieza con lo que no piensas amansar, y lo salvaje pide carne cuando tu rebeldía se vuelve solo idea. Hay días en que rompes todo para no sentir, y días en que lo indómito te ancla justo cuando ibas a huir. Maduras cuando dejas de huir hacia el polo frío y lo pones a hablar con el que tiene hambre.