Hay una rabia en ti que, si la recoges, se convierte en empuje limpio, y la tienes ahí, a un palmo de la mano. Lilith y Marte trazan un sextil en tu carta y dejan un paso franco entre los dos: el enojo que no domaste y la fuerza que actúa esperan, listos, a que los uses. El día que eliges tu furia entera como combustible en vez de tragártela, algo prende y deja de pudrirse por dentro. Pero no arranca solo. Se enciende cuando dejas que lo salvaje mueva el brazo y no solo el pecho. Tu enojo es un motor que espera dirección, no un apagón que tapar.