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Lilith sextil Nodo-sur

Lilith, la Luna Negra, ese punto calculado en el apogeo lunar donde vive lo que no se deja amansar, se ofrece en buen ángulo al Nodo Sur, ese eje calculado que marca el terreno familiar de donde vienes y no un astro con cuerpo. A sesenta grados espera un suelo conocido al alcance de tu veta indómita, pero no te ata a él: hay que estirar el brazo. Si recoges lo salvaje cuando pisas lo de siempre, esa destreza antigua sostiene tu filo con apoyo firme bajo los pies. La puerta queda entornada, no de par en par. Cada vez que dejas que la fiera use lo que ya sabes, tu negativa a amansarte encuentra suelo, y basta empujar un poco para morder sin perder el equilibrio.