Reaccionas antes de que la cabeza haya empezado a pensar, y muchas veces el cuerpo tenía razón antes que tú. Marte y la Luna comparten un grado en tu carta: sentir y hacer te salen del mismo gesto, no en dos pasos. Por eso defiendes a los tuyos con un calor que asusta a quien creía que el cariño era cosa tibia. La trampa no es la intensidad. Es no saber separar la causa de hoy del impulso reciclado: a veces lo que tu cuerpo pelea es algo viejo que el momento solo vino a despertar. Antes de saltar, pregúntale al pecho una cosa. ¿Esto es de ahora, o es de antes?
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