La emoción cruda sube a la garganta y tu sentido de la forma le susurra que así, delante de gente, no se hace. La Luna y Venus se cruzan en ángulo recto en tu carta, y el sentir hondo y sin pulir roza con fuerza la forma cuidada que quiere presentarlo bonito. Sueltas lo crudo y te avergüenzas. Lo arropas en forma y te frustra haber suavizado tu verdad. Esto lo pagaste con un hogar precioso por fuera y un caos por dentro, sin saber casar las dos cosas. Has descubierto que una emoción bien dicha también es elegante. No hay que elegir entre verdad y belleza. Te suavizaste de más hasta que dolió, y así llegaste a la forma honesta, la que no miente para quedar bonita.