Tu nombre dicho con respeto al otro lado de una mesa de juntas, y el pequeño ablandamiento de tus hombros que llega justo después. Naciste con la Luna en la casa 10, la casa de la cara pública y de la forma que talla la carrera, y tu sentir queda a la vista de todos, en la superficie por la que el mundo te conoce. Tienes fama de corazón blando, y eso no es ninguna debilidad. Mira esto de cerca: la gente recuerda cómo se sintió contigo en una sala mucho más que cualquier cosa que entregaras allí. Tu calidez deja huella antes que tus resultados. La grieta asoma cuando empiezas a actuar el cuidado para que te aprueben, cuando el afecto se vuelve una moneda para comprar buena imagen. Revisa de vez en cuando que lo que ofreces lo das libre, sin factura escondida, y que te estás cuidando a ti con al menos la mitad de la atención que gastas en quien te mira. Un trabajo que se ve cálido desde fuera no siempre lo es por dentro. Que el tuyo caliente también la silla donde te sientas al final del día.