La risa de una criatura en algún sitio fuera de tu vista, y la sonrisa que te gana la cara antes de que decidas sonreír. Naciste con la Luna en la casa 5, la casa del juego sin público y de la primera canción tarareada para nadie, donde tu manera de sentir se enciende cuando crea, cuando ama, cuando se deja llevar. Sientes a través del juego: los amores que te toman entero, el arte que te entra por la piel, la manera en que lloras con una canción justo al día siguiente de una semana dura. Algo muy tuyo: la alegría no es un premio que ganas portándote bien, es una destreza que ya traes puesta. La sombra llega cuando solo te sientes vivo si pasa algo grande, si hay chispa, si hay aplauso. Y entonces los martes corrientes te saben a poco. Practica dejarte encantar por las tardes sin nada especial. Haz algo que nadie te pidió y que no sirva para nada útil. Acércate a la gente cuya risa se oye desde la otra habitación. Tu corazón se abre cuando le das un escenario pequeño y no le exiges que alguien venga a verlo.