Saltar al contenido
← Inicio

Luna en casa 9

Un tren saliendo de una estación extranjera al anochecer, y luego el clic lento de los raíles enfriándose cuando ya se ha ido. Naciste con la Luna en la casa 9, la casa del mapa en la pared y de la pregunta que no cabe en una sola habitación, y tu manera de sentir se aquieta mirando lejos. Sientes a través del viaje, del estudio, del arco largo de una idea que de pronto te abre una ventana en el pecho. Un acento que no es el tuyo, una calle con otro alfabeto, una creencia que no entendías: eso te calma algo dentro. Lo que te ronda es esto: romantizas lo que está lejos y luego te impacientas con lo cercano, con la cocina, con lo que ya tienes a mano, como si el asombro solo viviera en otra parte. Practica traer esa maravilla a casa. Lee en tu propio idioma con la lentitud y el cariño con que leerías en uno nuevo. Tu mundo interior no se ensancha por kilómetros recorridos sino por la hondura con que prestas atención. Tu propia ciudad puede volverse tan extranjera como cualquier país si la miras con esos mismos ojos.