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Medio-cielo sextil Luna

Un cuenco de agua quieta refleja la luz si te acercas a mirarlo desde la cumbre de tu carta. La Luna, esa sensibilidad que olfatea el clima de los demás antes de que hablen, tiende un ángulo abierto hacia el meridiano por donde asoma tu vida pública, la cara que tu trabajo da al mundo. El pulso del ánimo está ahí, a tu alcance, si lo recoges a conciencia en lo que haces. Cuando decides poner sentimiento en lo que muestras, la marea responde suave: lees el momento y das con el tono, sin que nada te desborde. No te arrastra ni te seca; te brinda el agua y tú eliges cuándo usarla. Así tu modo de asomar gana hondura cálida sin que pierdas pie en el oleaje.