Sientes una corazonada extraña y, antes de razonarla, ya sabes que acierta. La Luna, la emoción que registra el ambiente, y Urano, la chispa que ve el patrón de golpe, se buscan a través del sextil; prenden el día que te atreves a hacer caso a esos fogonazos de intuición que tu cabeza tarda en aprobar. La condición es no apagarlos por raros ni por veloces. Quien los escucha lee a la gente y los momentos con una rapidez que parece magia; quien los censura los pierde. No domestiques esas chispas para que parezcan sensatas. Esa antena la tienes ya, lista para encenderse.
Tu privacidad
Usamos analítica para entender qué contenido te resulta útil y mejorar Sidellia. Sin publicidad ni perfiles publicitarios. Puedes rechazarla y seguirás teniendo todas las funciones.