El cuerpo se te inclina hacia alguien antes de que la cabeza decida si te gusta. Marte y Venus tocan el mismo punto de tu carta, y por eso el deseo y el afecto laten en ti a un solo pulso: cuando algo te atrae no hay paso intermedio, ya te has acercado. Por eso enamoras rápido a quien necesitaba sentirse escogido, y a veces a quien no pretendías. Tu manera de tocar el mundo es insistente y tierna al mismo tiempo. El arte está en leer lo que pides antes de pedirlo. Tu deseo no tiene que ser callado para ser respetuoso. Tampoco tiene que estallar para ser real.
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