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Marte en casa 2

Llega una factura inesperada y antes de asustarte ya tienes tres formas de cubrirla, porque tu cuerpo no tolera bien la sensación de quedarse sin recursos. La casa 2 es la de lo que posees y de aquello que consideras digno de conservar, y con Marte ahí tu impulso de actuar se afila cuando hay algo material en juego: el dinero, las herramientas, los objetos que sientes como una extensión tuya. Te crece una fuerza terca para ganar y para guardar, y defiendes lo que es tuyo con una energía que sorprende a quien te creía tranquilo. Eso te da un empuje envidiable, y también una trampa. La trampa es convertir el sustento en un campo de batalla permanente, donde nunca hay suficiente y el cuerpo se agota peleando por más. El mismo fuego, puesto en un trabajo que sostenga en el tiempo y no en la urgencia de cada mes, cunde el doble; y hay un alivio raro el día que aprendes a sentir cuando ya tienes bastante y bajas la guardia. Quien lo confunde con codicia se equivoca. Es la manera en que tu cuerpo reclama un suelo firme bajo los pies.