Quieres golpear ya y, a la vez, algo te obliga a cavar primero hasta dar con la raíz de por qué. Marte lanza el impulso inmediato; Plutón, en la punta contraria, no se mueve hasta tocar fondo. El zarpazo frente a la pala. Actúas rápido y sospechas que vas huyendo. Excavas y te impacienta lo lento que sube la verdad. A veces detonas un conflicto que llevaba años durmiendo, y otras te clavas ante algo que pedía un sí o un no a secas. Lo que vas afinando es distinguir cuándo el momento pide puño y cuándo pide cuchara. Hay batallas que se ganan corriendo. Hay otras que se ganan cavando en silencio. Lee el terreno antes de elegir el arma.
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