Tu energía no se vacía de golpe porque viene con cuentagotas de fábrica. El impulso que arranca y la disciplina que aguanta son en ti una sola corriente, trígono de Marte y Saturno, y tu combustible dura más que el del resto. Lo largo es tu terreno de siempre: el oficio artesano, el deporte de fondo, el trabajo que pide constancia incluso los días sin chispa. La gente apuesta a que llegas al kilómetro veinte porque te vio llegar al diecinueve. Lo que puede fallarte no es la escasez. Es confiarte tanto en ese aguante que cargas de más y no notas el desgaste hasta que el cuerpo se planta. El motor es de fábrica. Escucha cuando pide parar.
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