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Medio Cielo en Aries

En los talleres de herrería antiguos había un instante exacto, antes de la primera martillada del día, en que el aprendiz sabía por el sonido del fuego si la jornada estaba lista; quien leía ese sonido no esperaba que nadie le diera la señal. Naciste con el Medio Cielo en Aries, y se nota en eso: la parte tuya que el mundo recibe primero es la que ya se incorporó, no la que todavía delibera. Las últimas veces que entraste de verdad en algo, la sala se enteró por el aire que cambió, no por el comunicado que ibas a dar. Marte enciende aquí tu cara pública, y por eso tu trabajo te ubica cuando dejas de esperar la invitación a las mesas donde tu obra ya tendría sitio. Avanzas y, andando, descubres hacia dónde querías ir. La parte difícil no es la prisa con que arrancas. Es seguir empujando el mismo proyecto con más fuerza cuando lo que pedía era girar la cabeza un segundo y mirar si el rumbo seguía siendo el tuyo. Cuando algo se te atasca en lo profesional, tu instinto pide otra embestida, y a veces lo que falta no es empuje sino un ángulo distinto. Parar medio segundo a mirar la cerradura no traiciona tu manera de trabajar: la afila. No te pido que dejes de abrir puertas. Te pido que mires, una de cada tres, si la sala en la que entras primero es una sala donde quieres quedarte a ser leído largo.