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Medio Cielo en Cancer

Las posadas de pueblo viejo, las que han pasado por tres generaciones de la misma familia, se reconocen desde la calle por una luz particular en la ventana de la cocina; quien entra siente que aquí lo van a cuidar antes de saber qué va a comer. Tienes el Medio Cielo en Cáncer, y esa es la luz que dejas en el umbral de lo que haces. La Luna rige aquí tu cara pública, y por eso lo que el mundo ve de ti es alguien que hace sitio, que se acuerda del detalle pequeño, que sostiene un equipo como si fuera una cocina común. Fíjate cuántas veces te buscaron no por lo brillante de tu idea sino porque contigo la gente se siente a salvo: ese es tu prestigio real, aunque ningún diploma lo nombre. Te encuentran en los oficios donde sostener importa, los cuidados, la cultura, la salud, la casa, la comida, el archivo, todo lo que pide memoria larga y manos blandas. Lo que se te enreda no es tu sensibilidad, que es tu herramienta fina. Es el resbalón de cuidar a cargar, dejar que tu reconocimiento dependa de cuánto aguantas por los demás mientras tu propia cocina se va enfriando sin que nadie lo note. Una trayectoria también pide que cuides la luz de tu ventana, no solo la de las ajenas. Pregúntate quién, hoy, se acuerda de cuidarte a ti con la misma atención que tú pones en tu trabajo.