El cartógrafo del siglo dieciocho dibujaba primero las costas que conocía y luego dejaba en blanco enormes regiones interiores con la nota terra incognita, porque le parecía más honesto admitir el vacío que rellenarlo con criaturas inventadas. Naciste con el Medio Cielo en Sagitario, y dibujas tus mapas con esa misma hambre de lo no cartografiado. Júpiter rige aquí tu cara pública, y por eso tu trabajo se estira hacia los horizontes amplios: la enseñanza, los viajes, la edición, el derecho, la filosofía puesta a trabajar, todo lo que pide marco grande y permiso para moverse entre disciplinas. Te asocian con el entusiasmo, con esa capacidad de abrirle una ventana a una conversación que ya estaba cerrada, con un buen humor que no es ingenuidad sino una forma de disciplina. Lo que firmas se queda en los puentes culturales que tiendes. La parte que se te complica no es dispersarte, como simplifican. Es confundir el horizonte con la salida: prometes más territorios de los que tu cuerpo puede pisar el lunes siguiente, y dejas medio mapa empezado. Una trayectoria que dura también vuelve a veces a la casa de partida sin verla pequeña por haberla dejado. Mira si lo que llamas búsqueda todavía te trae saber nuevo, o si solo te está sacando de las conversaciones cercanas que ya pedían que te quedaras a profundizar.