Tu pregunta preferida es justo la que el otro estaba esquivando. No la haces por incomodar, la haces porque ahí es donde la verdad escondió la llave. Mercurio y Plutón se juntan en un grado de tu carta, y por eso el pensamiento y la hondura son en ti una misma sonda: piensas a la altura del subsuelo. Rindes en lo que pide bajar por debajo de lo evidente: terapia, investigación, crítica, leer las líneas de abajo de un contrato. Lo que tarde o temprano entiendes es que no toda charla pide profundidad. A veces el regalo es no hacer la siguiente pregunta. Saber callar también respeta lo que el otro aún no quiere mirar.