Mercurio empuja en escuadra contra tu eje, y tu mente intenta razonar el cruce para no tener que cruzarlo. El pensamiento va por una línea y la dirección de crecimiento se le atraviesa de costado, las dos en pugna, y el giro vuelve como una crisis que prefieres argumentar antes que dar. Has pagado caro hablar de más para esquivar el rumbo, explicarte largo en lugar de moverte un palmo. Ese roce insistente te labra, como el agua que ahueca la piedra gota a gota. Cuaja algo sólido el día que callas el argumento defensivo y das el giro que llevas tiempo nombrando sin dar.
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