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Mercurio en casa 12

Una línea de escritura que llegó entre el dormir y el despertar, anotada en un papel que ahora mismo no sabes dónde quedó. Con tu Mercurio en la casa 12, la del borde del sueño, lo que la luz del día olvida, el cuarto que está detrás del cuarto, tu mente trabaja en los márgenes de la conciencia y no en pleno mediodía. Lo vives así: las ideas buenas no se sientan a la mesa cuando las llamas, llegan en la ducha, en un paseo largo, en la media hora floja después de cerrar los ojos, por una ruta que no podrías dibujarle a nadie. La soledad es tu verdadera sala de estudio. El nudo aquí es desconfiar de la respuesta intuitiva justo porque nadie puede ver cómo llegaste a ella, y descartarla por no poder defenderla en voz alta. Aprende a fiarte de ese camino aunque no tenga pasos visibles. Ten siempre cerca un cuaderno para lo que viene a medio formar. Algo de lo que oyes en silencio es tuyo para compartir y algo es solo para ti. Tu arte fino es distinguir las dos cosas y proteger lo segundo de lo primero.