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Mercurio en casa 4

Una estantería en el pasillo de la casa donde creciste, la mitad de los lomos leídos antes de los doce años. Tu Mercurio cayó en la casa 4, la cocina del alma, el pulso ancestral que late bajo el suelo de quien eres, y por eso tu manera de pensar lleva dentro las voces de la familia de origen. A ti te pasa así: tu monólogo interior repite a un padre o a una abuela, a veces palabra por palabra, con su mismo tono y su mismo refrán, sin que lo hayas decidido. Escucha esa voz un momento sin juzgarla. Algunas de esas voces siguen enseñándote cosas útiles, y otras siguen regañándote dentro de tu propia cabeza por algo que ya no importa. La parte que cuesta es no notar la diferencia y tomar el eco familiar por pensamiento propio. Tu tarea no es silenciar nada, es decidir con calma cuáles palabras guardas y cuáles devuelves. Escribe en la mesa de tu cocina, lee en la cama, haz del lugar donde vives el sitio donde sucede tu mejor pensar. Heredar de forma selectiva también es una forma de mente, y es la tuya.