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Mercurio en casa 7

Una conversación larga al otro lado de una mesa pequeña que termina con las dos personas entendiendo algo a lo que ninguna llegó sola. Naciste con Mercurio en la casa 7, la del otro frente a ti, el acuerdo que pide dos voces para existir, así que tu mente piensa en diálogo y se enciende cuando hay otra cabeza en la sala. A ti te pasa así: tus mejores ideas no llegan en silencio, llegan en el ida y vuelta, en la frase que el otro completa y que tú no habrías dicho a solas. Por eso eliges a tus interlocutores con cuidado, aunque no siempre lo nombres: son también tus profesores. El filo de esto es empezar a depender tanto de la otra voz que te quedas en blanco cuando no hay nadie con quien rebotar. La salida no es aislarte, es llegar con algo ya pensado. Pasa un rato con la página antes del encuentro, desarrolla tu postura y luego tráela a la mesa para afilarla. Pensar con otro es uno de los placeres serios de la edad adulta, y se te da bien. Trátalo como el oficio que es, con cierta regularidad.